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El mejor antiviral es la conservación de la naturaleza

Esta semana celebramos el día internacional del Medio Ambiente, y la ONU este año lo ha centrado en la biodiversidad haciendo un llamado a la acción y que es “la hora de la naturaleza”. La biodiversidad es la base que sustenta la vida en nuestro planeta, y abarca las casi 8 millones de especies conocidas junto con los ecosistemas en los que viven (vivimos).

El contexto de la crisis sanitaria al cual nos estamos enfrentando como humanos nos ha demostrado la directa relación entre la salud humana y el cuidado de la naturaleza, pues es ella quien purifica el aire que respiramos, limpia el agua que bebemos, y produce la variedad de alimentos que necesitamos para mantenernos saludables y resistir enfermedades.

COVID-19 corresponde a una enfermedad que, lo más probable se haya transferido de los murciélagos a los humanos, este tipo de transmisión es conocido por zoonosis - ¿zoo QUE!?, alto ahí cerebrito - zoonosis es cuando una enfermedad que es propia de un animal salta a los humanos. Sin embargo este tipo de transmisión no es algo nuevo en nuestra historia pues se estima que el 70% de las enfermedades infecciosas que han aparecido en los últimos 40 años tienen origen animales salvajes; algunos ejemplos de estos son la gripe porcina, gripe aviar, ébola, VIH, entre otras. Estas enfermedades nos han acompañado durante varias décadas, sin embargo, este último tiempo han aumentado con bastante rapidez.

Ahora nos preguntamos, ¿porqué pasa esto?; ¿que ha provocado este aumento en la transmisión de enfermedades? Bueno, como en muchas ocasiones, las acciones que hemos tomado como especie con el fin de progresar han tenido un costo significativo para la naturaleza; es así que algunos factores que aumentan el riesgo de que haya zoonosis son:

  • Deforestación.
  • Comercio ilegal y poco regulado de animales silvestres (exóticos).
  • Agricultura y ganadería intensiva.
  • Cambio climático.
  • Impacto en los ecosistemas.
  • Crecimiento de las ciudades y poblaciones.
  • Consumo de vida silvestre.

Estos factores, que en su mayoría son de origen humano, han alterado el equilibrio del medio ambiente que resulta en el cambio del sistema que naturalmente nos protege y hemos creado condiciones que permiten la propagación de patógenos, incluidos los coronavirus.

Por esto, se hace importante entender la relación entre la salud ambiental, salud animal y salud humana que se comportan como una sola salud; y no olvidar que el ser humano es parte del mismo sistema de vida en el que convivimos y es nuestra responsabilidad cuidar de este. Es nuestra responsabilidad dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos, y asegurar el futuro de nuevas generaciones.

Dentro de las principales estrategias que se proponen para frenar próximas pandemias incluyen la conservación de ecosistemas y áreas silvestres, restringir el comercio de vida silvestre y la protección de zonas importantes de tierra y océano. Con estas acciones no sólo beneficiamos a la naturaleza y los animales, si no también a nosotros como especie humana.


Covid-19: Una oportunidad para comenzar un nuevo estilo de vida

La pandemia que enfrentamos nos ha mostrado un escenario que quizás no todos creíamos posible. Como la producción y la acelerada vida que llevamos tuvo un stop obligatorio pudimos apreciar como cambia también la contaminación que ya consideramos normal incluso la pandemia generó la mayor caída de contaminación por CO2 (uno de los principales gases contaminantes que causan el cambio climático) de la que se tiene registro en la historia.

Con tan solo unas semanas de encierro no tardaron en salir imágenes de ciudades descontaminadas, paisajes que olvidamos que existían, incluso destinos turísticos que se embellecieron aún más sin toda la gente que los visitaba como es el caso de Venecia, Italia. Esto nos dice que algo está mal en nuestro modelo de vida y que es posible un cambio. Por lo que “Cualquier impacto ambiental positivo que surja de esta aborrecible pandemia debe ser un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia un ambiente más limpio y ecológico”.

Debemos ser conscientes de nuestro papel en la construcción de un nuevo y mejor mundo, con pequeñas acciones que llevan un gran cambio. Algunos cambios que podemos hacer son:

  • Rechazar productos con plásticos innecesarios y de un solo uso para no contaminar nuestros ecosistemas terrestres y acuáticos
  • Cambiar aquello que consumimos por productos locales y naturales
  • Preferir productos reutilizables y retornables para reducir la generación de basura
  • Ser consciente de aquello que podemos reducir y evitar para contaminar menos
  • Sustituir los combustibles fósiles por las energías renovables

Si no tomamos conciencia y aprovechamos esta oportunidad, la vuelta a la “normalidad” podría tener incluso un impacto mayor al anterior producto de la “necesidad” de reactivar la economía, caso que ya se está evidenciando en China donde la contaminación pegó un salto con el término de la cuarentena.

En LaOrtiga estamos comprometidos con los desafíos de construir un nuevo y mejor mundo, ayudándote a migrar a una vida cero residuos; para que juntos seamos agentes de cambio en nuestra vida y la de quienes nos rodean. Súmate a la comunidad de LaOrtiga y sé parte del cambio!.

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